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Cerámica e higiene: una pareja inseparable
AtlasConcorde Arbor M01 38
La cerámica tiene características físicas, químicas y mecánicas que la convierten en un material higiénicamente seguro, porque previene el crecimiento de virus, gérmenes y bacterias y porque es muy fácil de limpiar. Quienes eligen la cerámica pueden estar seguros de hacer una elección segura y práctica.

Enseñamos a nuestros hijos a lavarse las manos varias veces al día. Un gesto simple, casi trivial, pero que ha demostrado ser eficaz en la atención de la salud y que nosotros mismos aprendimos cuando éramos niños. Sin embargo, una vez que las manos se han purificado, es legítimo preguntarse cuál es el nivel de higiene de nuestros hogares. La limpieza y desinfección de los objetos y superficies con las que entramos en contacto son precauciones importantes y recomendadas, especialmente si hay niños en casa. Pero es bueno saber que estas operaciones son más o menos efectivas (y más o menos fáciles) dependiendo del tipo de material.

Fácil de higienizar y siempre hermosa

Definitivamente la cerámica está entre las superficies más fáciles de desinfectar y de mantener hermosa, como si estubiera recién colocada. No es una coincidencia que, durante siglos, los platos en los que comemos sean de cerámica, al igual que los lavabos, bidés y platos de ducha en los que nos lavamos. Los pavimentos, los revestimientos para baño y las superficies de trabajo de gres porcelánico Atlas Concorde son igualmente fáciles de limpiar. Veamos por qué. Al principio del proceso de producción, la mezcla cerámica es como un polvo muy fino casi completamente libre de humedad, llamado atomizado; la excepcional fuerza con la que viene prensada y las altísimas temperaturas de cocción dan a la cerámica una extraordinaria compactación que la convierte en un material sin poros, con un índice de absorción de agua casi nula (menos del 0,5 % del volumen) y por lo tanto siempre perfectamente lavable. De estas características químico-físicas derivan numerosas ventajas prácticas para nuestra vida cotidiana.

Las manchas no pueden penetrar ninguna superficie, ni las más tenaces

En primer lugar, la suciedad no tiene forma de penetrar bajo la superficie de la cerámica, con la posibilidad de mancharla para siempre. Obviamente la elevada resistencia a las manchas de la cerámica no impide ensuciar cuando, por ejemplo, derramamos café o vino o nos maquillamos a toda prisa antes de correr a la oficina y el lápiz de labios cae al suelo. Sin embargo, significa que la mayoría de las manchas pueden ser eliminadas simplemente lavando la cerámica con un paño húmedo y agua tibia, especialmente si podemos intervenir rápidamente. En caso de manchas resistentes es siempre posible consultar la sección de nuestra página web dedicada a la limpieza del material cerámico.

Un ambiente inhóspito para bacterias, ácaros y moho

Otra ventaja fundamental de la cerámica es que los ácaros y las bacterias no tienen ninguna posibilidad de anidar en su superficie que, como se ha mencionado, está libre de poros. También en este caso las operaciones de limpieza rutinarias (con detergentes normales de supermercado) son efectivas para reducir la carga bacteriana y desinfectar las superficies en las que vivimos cada día. Finalmente, los azulejos del baño y de la cocina, al no retener la humedad, evitan la proliferación de moho y hongos que justamente en las zonas húmedas encuentran su hábitat ideal. Elegir un pavimento, un revestimiento baño, un salpicadero o una encimera de trabajo simplifica la higienización de las superficies, volviendo la vida cotidiana mucho más fácil. Liberando tiempo para lo que más nos gusta hacer.

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